lunes, 2 de abril de 2012

Fade Out

  
 Hoy es un día que no puedo hacer nada. Un día de aburrimiento, de esos que el aire está muy pesado, pero no afuera, ni en el patio, ni dentro de mi casa; está pesado dentro de mi cabeza. Y por más que intente, no puedo hacer nada divertido ni productivo. Llame a quien llame (como si hubiera alguien) nadie puede. Si agarro la guitarra, todo va a sonar mal. Si leo o miro una peli, algo me desconcentra, o surge algo que me hace cambiar a una actividad que no deseo. Todos los eventos salen mal, todos.

 Y no es que sea yo, es el día, no me deja hacer nada, me hace sentir aun más inútil. Me siento normal, sin nada que no me permita hacer lo de siempre. El día esta sincronizado para que no pueda hacer nada de nada.

 Muchas veces pasé por días así. Todos son con la misma sensación, que no la recuerdo hasta que ocurre nuevamente. Son días aislados, y ocurren cada tanto, desde hace muchos años. Generalmente, sucede los domingos. Son días horribles. ¿Cuánto a que esta noche me va a costar muchísimo dormir?

 Curiosamente, ayer fue un buen día.

 Hoy es un día de esos.


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