Todo aquello que nos quieren mostrar, todo aquello que nos hacen ver, no es real; es el reflejo de la imperfección en el cual nos quieren sumergir de manera tal de acostumbrarnos, sin querer salir de ahí y sin la capacidad ni el deseo de poder hacerlo. Hacernos sentir equivocados y obligarnos a perfeccionar nuestras imperfecciones y debilidades hasta el punto de perdernos a nosotros mismos, completamente, controlándonos de manera tanto directa como implícita, dejándonos vacíos y arrastrándonos hacia ningún lado; obteniendo así un ciclo agonizante, carente de todo lo que alguna vez deseamos.
Realmente no es ni tiene que ser así, hay más que eso. Todos lo podemos ver y todos lo podemos alcanzar. Hay un mundo tan diferente y perfecto, que nadie lo dice. Tan perfecto, que tenemos que buscarlo.