sábado, 29 de septiembre de 2012

Escape


 A veces hay situaciones totalmente incómodas. Una solución inteligente es enfrentarla y solucionarla, lo que puede resultar muy difícil. La otra es evitarla sabiendo como hacerlo.
 Por ejemplo: todos los meses, desde hace muchos (muchos) meses, voy al dentista, y durante muchos más voy a seguir yendo. Situación: en inevitable sentir toda la incomodidad del mundo al tocar el timbre y hablar por el portero. O sea, lo que le diga a la recepcionista por el portero, en vez de derivar en un simple "sí, pasá" termina en un "¿Quién?" "¿Cómo?" "Consultorio... consultorio... no se escucha", y la verdad que no está bueno. Me debe pasar a mí solo, porque una vez que logro entrar al consultorio y me hacen esperar -a pesar de que llego a horario- cuando suena el timbre la recepcionista atiende y a los dos segundos le dice "Sí X, pasá por favor". Así que concluyo que no se hablar por un portero, y no tengo intenciones de hacerlo alguna vez.
 Entonces evito hacerlo, obvio. La cosa es así: el consultorio queda en un edifico, sexto piso, ubicado en la Avenida Maipú. Siempre hay ruido en esa avenida, a toda hora; por lo que para tocar timbre y 'hablar tranquilo' debo esperar a que corte el semáforo y que me atiendan en ese breve tiempo (no da hacer eso). Así que aprovechando que es un edificio grande, y en el que varios especialistas atienden, casi siempre hay alguien que está entrando o saliendo. Entonces, si llego y está la puerta cerrada y no quiero tocar timbre, espero. Alguien ya va a entrar o salir. Sí, es patético, lo sé. Pero es infalible. Mientras espero a que alguien abra la puerta busco tranquilamente la tarjeta donde dice el piso y departamento, como si no lo supiera (todo un simulador, jajaja). Lo mismo cuando salgo. La puerta está cerrada, y sin llave no se abre, entonces hay que volver a tocar timbre para que la abran (por el cosito magnético), y la verdad que no da tocar timbre devuelta, porque al hacerlo no se dan cuenta que sos vos que bajó hace un minuto y quiere salir y no volver nunca más, sino que acuden a su muy querido "Consultorio?". Siempre hay alguien que quiere salir y está igual que yo, y por supuesto dejo que toque el timbre y sufra por mí lo que evito, aunque eso no afecte a una persona normal.

martes, 18 de septiembre de 2012

Get me out of here


Muy posiblemente; para no decir siempre, ya que no tengo el conocimiento como para afirmarlo; todo puede ser descripto por algún tipo de función. Suponiendo que así sea, podríamos analizar la misma de lo que nos interese. Por supuesto, cada una debe ser terriblemente compleja, pero con poder ver la parte que sea de interés está más que bien. Poder describir cosas -sin importan su sentido-, como así también hechos y comportamientos a través de operaciones, creo yo, es un buen procedimiento para entenderlas. Saber su domino, las cosas que puede llegar a tomar o suceder; los valores que la función no puede tomar, lo que no puede suceder; y las imagenes segun el dominio, lo que va a resultar a partir de los valores 'ingresados' es parte de este procedimieto. Poder ver alguna relación entre las variables o algún tipo de proporcionalidad también aclara a comprender lo que necesitemos.
Siguiendo este pensamiento, muchas de las funciones pueden ir variando. Y es bueno que así sea, siempre que esta nos entregue valores que nos sean más atractivos. Así, se podría pensar que uno mismo es algún tipo de función, y que va variando en el tiempo, a causa de sus comportamientos, relaciones e intereses. Estos, por supuesto, muchas veces no dependen de uno mismo, como tampoco podemos variarlas de manera tan consciente. Pero ver como uno mismo va variando y viendo que es lo que es y lo que da es importante, mucho más es aprender de eso, e ir optimizando las funciones propias. En buenas condiciones, estos procesos llevarían a mejorar, ser un poco más quien se quiere ser y escapar de todo lo que no nos agrada. 
También es bueno que las variables no dependan directamente de otra persona, y mucho más que en el caso que las haya, éstas sean de un grado menor al de las propias. No por que esté mal que alguien pueda influenciarnos; de hecho, eso está perfecto, siempre dependiendo de los contextos; sino porque es algo que puede hacer mucho mal. Es como tener de variable otra función, la cual es desconicida, la función de otra persona. Y una función compuesta de algo que no sabemos no está bueno, no? Componer con una parte de otra función, la cual es conocida es otra cosa.
Entonces, siempre hay que ver lo que se hace, y a partir de eso lo que se produce, para uno mismo y para los demás, pero sólo los demás que creamos que son importantes y convenientes; porque indudablemente deben existir muchísimas leyes, cada una con algunas sumatorias, que dan un cierto 'equilibrio'.

Hay muchísimo más para describir acerca de esto, suponiendo que puedan ser afirmaciones válidas.


sábado, 15 de septiembre de 2012

                                           Slowly dancing

                                                   cheek to cheek.