A veces hay situaciones totalmente incómodas. Una solución inteligente es enfrentarla y solucionarla, lo que puede resultar muy difícil. La otra es evitarla sabiendo como hacerlo.
Por ejemplo: todos los meses, desde hace muchos (muchos) meses, voy al dentista, y durante muchos más voy a seguir yendo. Situación: en inevitable sentir toda la incomodidad del mundo al tocar el timbre y hablar por el portero. O sea, lo que le diga a la recepcionista por el portero, en vez de derivar en un simple "sí, pasá" termina en un "¿Quién?" "¿Cómo?" "Consultorio... consultorio... no se escucha", y la verdad que no está bueno. Me debe pasar a mí solo, porque una vez que logro entrar al consultorio y me hacen esperar -a pesar de que llego a horario- cuando suena el timbre la recepcionista atiende y a los dos segundos le dice "Sí X, pasá por favor". Así que concluyo que no se hablar por un portero, y no tengo intenciones de hacerlo alguna vez.
Entonces evito hacerlo, obvio. La cosa es así: el consultorio queda en un edifico, sexto piso, ubicado en la Avenida Maipú. Siempre hay ruido en esa avenida, a toda hora; por lo que para tocar timbre y 'hablar tranquilo' debo esperar a que corte el semáforo y que me atiendan en ese breve tiempo (no da hacer eso). Así que aprovechando que es un edificio grande, y en el que varios especialistas atienden, casi siempre hay alguien que está entrando o saliendo. Entonces, si llego y está la puerta cerrada y no quiero tocar timbre, espero. Alguien ya va a entrar o salir. Sí, es patético, lo sé. Pero es infalible. Mientras espero a que alguien abra la puerta busco tranquilamente la tarjeta donde dice el piso y departamento, como si no lo supiera (todo un simulador, jajaja). Lo mismo cuando salgo. La puerta está cerrada, y sin llave no se abre, entonces hay que volver a tocar timbre para que la abran (por el cosito magnético), y la verdad que no da tocar timbre devuelta, porque al hacerlo no se dan cuenta que sos vos que bajó hace un minuto y quiere salir y no volver nunca más, sino que acuden a su muy querido "Consultorio?". Siempre hay alguien que quiere salir y está igual que yo, y por supuesto dejo que toque el timbre y sufra por mí lo que evito, aunque eso no afecte a una persona normal.
