jueves, 28 de febrero de 2013


Creo que es importante no olvidar el significado de las siguientes palabras. Al menos en mi caso:

 Meditar: Pensar detenidamente, con atención y cuidado, reflexionar.

 Desear: Querer o aspirar a algo con vehemencia y anhelo.

 Entender: Comprender, captar el sentido de algo. Tener intención o mostrar voluntad de hacer una cosa.

 Pensar: Formarse y relacionar ideas en la mente.

 Sentir: Experimentar una impresión o un sentimiento.


 -

jueves, 21 de febrero de 2013

Together we're invincible.




Estábamos destinados a encontrarnos.
Y todo porque nuestro amor siempre ha estado ahí.
 Haciéndome ver la luz. 

jueves, 14 de febrero de 2013

One day, I'm gonna grow wings.


 Cuentan que una princesa, la más linda y hermosa de todas, aun más que Moanna, de sonrisa perfecta y alegría infinita, residía con tranquilidad en su basto reino. Su encanto era inmenso y su belleza incomparable, nadie podía sentirse triste cerca de ella, tan solo recordar su imagen transmitía una paz inigualable, imposible de explicar.
 Un día dentro del reino, la princesa se encontró con un joven al que nunca había visto, tenía una mirada de acero y llevaba un aura oscura a su alrededor a causa del frío camino que había recorrido, lo que provocaba que nadie le mirara ni se acercara. El joven, al ver a la bella princesa, sintió lo mismo que sentían todos, esa sensación tan mágica y exquisita, pero a diferencia de lo demás, dejó esas sensaciones a un lado, como si rechazara toda felicidad posible, siguiendo su marcha, solo y sin rumbo, cargando toda su tristeza.
 Pasaron los días y la princesa no volvió a ver al joven, no pasaba una tarde ni una noche en la que no saliera a buscarlo; todos en su reino eran felices gracias a su presencia, no podía soportar que alguien no lo fuera; su deber era conocerlo y ayudarlo. Esa era su naturaleza, ayudar entregando todo su amor a quien lo necesite. 
 Así, la princesa no podía dejar de pensar en él. Pasaron no solo días, sino semanas y meses. Continuaba su búsqueda, siempre sin éxito. Nadie sabía nada del joven, nadie lo había visto ¿Pero dónde podía estar? Es como si se hubiera esfumado, como si no existiera y fuera invisible. No se iba a rendir, sólo tenía que buscar un poco más, ver un poco más profundo. Aun así, cada noche que volvía sin éxito le costaba conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en él ¿Por qué ocurría eso? Imposible entenderlo, pero no debía detenerse, no descansaría hasta encontrarlo y, al menos, sacarle una sonrisa.
 De a poco empezó a dejar de creer, sentía que había desperdiciado su oportunidad, no lo había ayudado aquella vez que lo vio, fue apenas un instante y se quedó helada ante su presencia, en la cual no había podido ni siquiera pensar en acercarse. Tal vez el joven ya no formaba parte de ese mundo, y la princesa no podría cumplir su propósito, su felicidad ya sería inalcanzable. De esa manera, dejó de buscarlo, apenas si salía a echar un vistazo, ya no tenía esperanza, ya no era quien era. 
 Con los días, su felicidad iba disminuyendo, su paz era cada vez más alterada. Intentó olvidar todo el asunto, pero no podía, le resultaba imposible; había algo más fuerte, algo que no entendía pero sentía, eso la mataba por dentro. Su alegría no era la misma, todos a su alrededor lo notaban, pero no la ayudaba, solo absorbían esas nuevas emociones que ella transmitía. Mejor, no podrían haberla ayudado, no era a su pueblo y la gente de su reino a quien necesitaba, no podían hacer nada por ella.
 La princesa ya ni siquiera salía de su habitación, tanto tiempo había pasado de aquella vez, ¡Y sin embargo le parecía hace tan poco y lo recordaba a la perfección! Ya no tenía la sonrisa perfecta, ahora su rostro era serio y sin expresión; tampoco tenía su tan simpática alegría, verla realmente daba tristeza. Aún así, no dejaba de ser hermosa, tanto como el recuerdo de ella; pero ahora era otra: había adquirido una mirada de acero, y de a poquito, muy de a poquito, apareció a su alrededor un aura, tan oscura como la del joven.
 Así pasó un tiempo, así pasaron varios días y varias noches. Se arrastraba, sólo eso. No podía dejar de estar arrepentida, sólo quería poder encontrarlo, al menos encontrarlo. Pero ya parecía tarde. La princesa lo perdió todo, su pueblo, su bienestar, su vida, sus objetivos; se perdió a sí misma.
 Una noche, desesperante y oscura como todas, salió del reino, sin saber que hacer realmente, tal vez a llorar en donde encontrara un buen lugar, sola, sin que nadie la moleste, ni le diga nada, ni se preocupe por ella; ahora ya era invisible. 
 Fue entonces, cuando quebró en el llanto más profundo y agonizante que jamás haya tenido, que sintió una mano, en un principio fría, que le acariciaba el hombro por detrás de ella. No le hizo caso y siguió en sus lágrimas ¿Quién se atrevía a molestarla en un momento tan delicado? Hasta que, sin conocerla, reconoció inmediatamente una voz que le dijo 'Tenías una sonrisa tan linda, ¿qué le ha pasado? por favor, no estés triste'. La princesa se dio vuelta y no pudo ver con claridad, su llanto se lo impedía. Cuando se limpió el rostro y soltó algunas de sus lágrimas lo pudo ver, pero sin creerlo; el joven que había visto hace tanto tiempo y que no pudo acercarse ni un poco estaba allí, en el momento más duro y difícil que jamás haya tenido. La princesa no pudo decir absolutamente nada, pero no era necesario, el joven entendió perfectamente lo que pasaba, sentía todo perfectamente, se podía ver en sus ojos, aquellos que alguna vez fueron los más tristes y fríos, ahora transmitían una seguridad llena de amor. Nada pudo decir la princesa, y nada dijo el joven. Solo hizo lo que tenía que hacer, le secó las lágrimas, le tomó la mano con firmeza, y en una mirada profunda que nadie más que ellos podrían comprender, le sonrió. 'Lamento haber tardado tanto en darte esta sonrisa, princesa. Por favor, no estés mal; sé lo que es, pudiste verlo y ahora lo sentís' dijo el joven. '¿Por qué sonreís?' dijo la princesa. 'Porque prometí hacer hasta lo imposible para ayudar a alguien que esté mal, no quiero que nadie sufra como yo lo hice' respondió, y continuó diciendo 'Tu alma tiene un poder inmenso, ¿podés verlo ahora? Desde aquel día no pude dejar de pensar en vos, no podía acercarme hasta este momento, no espero que lo entiendas, es algo que ya quedó atrás ¿Podés verlo, princesa? ' 'Sí', respondió ella. De a poco, esa mano fría que había tocado su hombro y ahora le acariciaba se volvía cada vez más cálida. Le daba todo su calor, su paz y su tranquilidad, como si se hubieran invertido las personalidades de hace un tiempo. 'Princesa, ya no tenemos por qué estar mal, ya tenemos todo' dijo el joven. La princesa no respondía con palabras, pero con su mirada sobraba. 'Finalmente llegó el día, princesa mía, finalmente nos crecieron alas' continuó. '¿Qué haremos ahora?' preguntó la princesa, dejando atrás sus lágrimas junto a toda su tristeza, volviendo a ser tan cálida como antes, brindando de a poco una sensación de bienestar inmensa. 'Nadie pudo entendernos, ahora nosotros ya entendemos todo. Nadie en el reino es capaz de sentir, solo copian las emociones de quien más aprecian. No podemos vivir en un mundo así, mi princesa, moriríamos devuelta' respondió el joven. '¿Entonces..?' 'Volaremos a un mundo en donde todo esté bien para nosotros, no nos faltará nada. Allí no hay miedos, ni tristeza, ni lamentos. Toda princesa necesita un príncipe. Ahora vamos' concluyó.
 Así, el la princesa tomó la mano del joven, y durante una mirada llena de emociones que nadie podría entender, de un amor totalmente puro tal vez, partieron juntos. Todo lo que sentían antes y no podían entender, ahora se convertía en una felicidad inexplicable. 


      

sábado, 2 de febrero de 2013

We are the universe.


 Necesito una oportunidad. ¿Por qué nunca me la dan? Sé que no voy a fallar.
 Vamos a donde no nos lastimen, donde estemos perfectos y podamos hacer todo lo que deseamos. Donde podamos alimentar todo aquello que se dedican a destruir de nosotros. Hay más. Si no podés verlo, la sorpresa será aún mayor. 

 La gente no vale la pena, sólo se arrastran; no quiero ser parte de ellos. Podemos más, podemos integrarnos, podemos vivir.
 Conozco el vacío, sé lo que es sólo existir. No va a pasar otra vez; ni a mí ni a nadie que ame.
 No hay nada que perder. Nos van a proteger de todo daño.