Ya es suficiente. No puedo más. No quiero más nada. No puedo ni llorar.
Todo lo que me hacía felíz, lo único que me hacía felíz, ahora se volvió inalcanzable.
Dí todo lo que pude y no fue suficiente.
Estos días venían mejor, no bien, pero mejor; en vista a cambios para consegirlo.
Ahora ya no me queda nada.
De qué sirve esforzarse en internar hacer lo que uno quiere y desea, si nunca lo va a lograr. Nunca.
Mi vida no tiene sentido. Segiré existiendo, sólo exitiendo, porque no se le puede llamar a ésto vivir.
Un día todo habrá terminado, y será para siempre.
El Todo ya es demasiado. Y no quiero seguir. No quiero.
El vacío en inmenso.





